| NUESTRA
FUNDADORA |
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Paula
Gil de Jesús, es una mujer que nace en Vera, Almería,
en el año 1849. Es de una familia pobre, con 5 hermanos.
Su padre abandona la familia, y su madre, al no poder mantener
a todos sus hijos, lleva a Paula a la casa de Misericordia
de Cartagena cuando ella tenía 4 meses. Allí recibe
educación humana y cristiana. Está allí hasta
la edad de 30 años. Todo este tiempo lo ha pasado ayudando
a las hijas de la Caridad, presentes en este orfanato, destacándose
por su humildad, sencillez y amor a todas las niñas,
especialmente a las más desfavorecidas y necesitadas, a
las que atendía con mucha ternura y cariño. Desde
joven siente la llamada del Señor para
seguirle desde una vocación especial, la Vida Religiosa.
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El
15 de octubre de 1879 aconteció en Murcia una
gran catástrofe, ocasionada por la riada, llamada “de
Santa Teresa”. Hubo muchos muertos, e infinidad de niños
quedaron huérfanos. Dª Amparo Pérez, una señora
distinguida y sensible a las necesidades del momento, con un grupo
de señoras caritativas, van a buscarla para que colabore
con ellas. Acude a Murcia a prestar ayuda a es@s niñ@s.
Con el tiempo se van uniendo otras jóvenes que desean realizar
esta labor, y empieza a caminar la incipiente Congregación
de Franciscanas de la Purísima. |
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El
espíritu franciscano en M. Paula existía
desde siempre , ya que desde su infancia se observa en ella un
estilo sencillo, pobre y humilde, no sólo por sus carencias
económicas, sino sobre todo por su forma de ser; más
tarde, en los inicios de la Congregación, es acompañada
por el franciscano Manuel Malo y Malo, restaurador de la Provincia
franciscana de Cartagena, que ayuda a M. Paula, e imprime en el
Instituto el carisma franciscano que sintoniza con el estilo de
Paula Gil. |
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Las
hermanas van aumentado, a la vez que van surgiendo distintas
necesidades en diversos pueblos de España, a los
que se dirige M. Paula con las hermanas, para acudir en ayuda
de los damnificados por catástrofes naturales, de los enfermos
de cólera, ancianos y niños huérfanos y pobres. |
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Francisca
Paula, tenía un espíritu itinerante
y pronto para dar respuesta a las necesidades del momento, y que
supo transmitir a las primeras compañeras con las que trabajaba
y convivía. Cuando ya no eran necesarias en un lugar, marchaban
a otro, y eran prontas en acudir donde había una necesidad
que cubrir, y una lágrima que enjugar, como decía
ella. |
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Su
vida se mueve en dos pilares fundamentales: |
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a)
su intima unión con Dios, (que le impulsaba
a entregarse gratuitamente, y con mucho amor a los más
necesitados), junto con su amor incalculable a María, a
la que consideraba fundadora de esta Congregación. |
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b)
su amor y entrega total hacia las hermanas de la Congregación,
y hacia las personas a las que atendía. |
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Quiso
asemejarse a Cristo pobre y crucificado, como S. Francisco,
y de hecho vivió pobre desde su nacimiento hasta su muerte,
y cargó con su cruz dando ejemplo de total desprendimiento
de sí misma y adhesión a la voluntad de Dios, con
un amor tal que es un modelo hoy día de seguimiento de
Jesús. |
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