MARÍA ES COMO LA LUNA

Estando este verano en Mozambique, durante una experiencia de 3 meses en los que viví y compartí mi vida con las hermanas que allí realizan la misión, y con los destinatarios de la misma, una mañana en la que me levanté muy temprano, antes de que hubiera amanecido, y salí a orar en la finca de la comunidad, acompañada por la naturaleza, animales, plantas...y teniendo cómo bóveda el cielo, con la inmensidad de estrellas, en la oscuridad de la noche brillaba la luna...esa noche, luna llena, hermosa, reluciente...todo a mi alrededor era oscuridad.

En la oscuridad apacible de la noche, respirando una paz inmensa, la luna con su luz, daba un tono hermoso y distinto a la noche...

Me quedé mirando fijamente a la luna...satélite que no tiene luz propia, que refleja la luz del sol...y de repente me vino al pensamiento, y al corazón la figura de María, nuestra Madre...sí, María es como la luna, así lo percibía yo en ese momento...y después de orar y reflexionar esto, lo vi más claro...

María es como la luna, que refleja la luz de Dios. Cuando miramos a María, y si queremos escucharla, no nos habla de sí misma, sino de Dios...y no busca que nos quedemos en ella, sino que señala a su Hijo... “haced lo que ÉL os diga”...

María es esa mujer de belleza sin igual, no porque sea miss universo, sino porque en ella habita “el más bello de los hombres”, y su hermosura y pulcritud está en su interior, en su vida inmaculada, sin mancha, ni arruga, siempre fiel a Dios; Ella es templo y sagrario de la Belleza, de la Trinidad...y su vida, hable o calle, trabaje o descanse, es destello del amor de Dios que la habita...

María es como la luna...
si miramos a María podemos descubrir en Ella a Dios. María es la mejor obra de arte que salió de manos del Creador...y si Dios es como el sol, que nos calienta y da vida, que da luz y color, que nos llena del fuego de Su AMOR, pues María es como la luna, que refleja todo lo que de Dios recibe, y a Dios mismo.

María es como la luna
que refleja la luz de Dios y su amor.

Nosotros, tu y yo, estamos llamados a ser como María, a ser “lunas” para los demás...sólo Dios ama, acoge, sirve, acompaña, perdona, ayuda, alienta, fortalece, sana, comprende, tiene compasión, se da a sí mismo sin reservas...pero si le dejamos, Él que nos ha llamado a trabajar en su viña, puede hacer todo eso, y mucho más a través de nuestras vidas...y entonces, cuando los demás nos vean, no se quedarán en nosotros, sino que verán a Dios en nuestra vida, y la gloria, será para ÉL, no para nosotros, que sólo somos “lunas”...la luz, el amor, todo bien, viene de Dios.

María es como la luna
que refleja la luz de Dios y su amor.

Que yo sea como tu, María,
reflejo de Su Amor.
Que cuando a mi me vean
le descubran a Él
autor de todo bien.

Lydia de la Trinidad
Hna. Franciscana de la Purísima