PRIMERA PROFESIÓN DE LAS HERMANAS DEOLINDA Y MARÍA |
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* * * Ver galería de fotos * * * ¿CÓMO AGRADECERÉ AL SEÑOR, TODO EL BIEN QUE ME HA HECHO? El día 31 de enero de 2009 a las 12:30 h en la capilla de nuestra casa noviciado de Madrid, celebramos acompañadas de nuestras hermanas de Congregación, de sacerdotes y amigos, nuestra primera profesión religiosa en la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Purísima Concepción. Fue un día inolvidable en la historia de nuestra vida pues hemos sellado con Dios y con su Iglesia una alianza de amor. Después de algunos años de convivir y conocer la Congregación, y ella a nosotras, en un proceso de discernimiento vocacional, hemos llegado a experimentar que sólo seremos felices siguiendo a Cristo desde esta forma de vida como franciscanas y desde el amor que de Él recibimos, ser testigos del amor a nuestros hermanos y hermanas de este mundo que Dios tanto ama hasta el punto de entregarnos a su propio Hijo. Este es nuestro gozo: el encuentro con Jesucristo que da sentido a nuestra vida y desde Él nos hace comprender que la vida Empecé mi discernimiento con las Hermanas Franciscanas de la Purísima en 1999 en mi país (Mozambique) dónde participé en los encuentros vocacionales que teníamos una vez al mes y, a veces, semanas de convivencia. Hoy mirando atrás lo recuerdo con cariño y agradecimiento pues aunque procedo de una familia no cristiana, Dios me concedió el don de la fe y de su llamada y aunque en muchos momentos me eran incomprensibles, sin embargo me han ayudado a crecer como persona y con ese deseo de ir conociendo lo que Dios quería de mí, tarea de todos los días “Señor ¿qué quieres que haga?” consciente de que todo es gracia pero también Dios necesita de nuestra colaboración y de nuestra libre respuesta a su amor incondicional. En el año 2003 se abrió la casa de formación “A Purissima” en Nampula para continuar con la formación como aspirante; éramos un grupito de cinco pero que sólo llegamos a ingresar dos. Esta es una ocasión para agradecer a Dios por haberse fijado en mí y a mis hermanas de Congregación porque Dios sigue llamando gente para su mies pero también necesita de otros que les ayuden a escuchar su voz para entregarse a Él donde nos envíe. Estoy muy feliz por haber llegado hasta aquí agradeciendo a mi familia, y a todos aquellos que me han ayudado con su oración, apoyo y cariño y me han hecho descubrir la mano misericordiosa de Dios presente también en mi propia historia y como dice San Pablo: “ahora, olvidándome lo de atrás, me lanzo con la confianza puesta en Dios a su designio de amor”. Deolinda Jorge Araujo
VEN Y SÍGUEME Quiero compartir mi alegría y mi gozo; en realidad todo es “gracia sobre gracia” En el año 2001 conocí a las Hermanas Franciscanas de la Purísima Concepción en Guatemala. “Ven y Sígueme” fueron las palabras que cautivaron mi corazón y siguen resonando en mi interior. Es lo que me mantiene en la firme esperanza y confianza en el Señor y lo que me anima, cada día, a seguir lanzándome en la gran aventura de Cristo. El 6 de enero de 2002 ingresé como aspirante en la Congregación de Hermanas Franciscanas de la Purísima Concepción. En esta etapa, de tres años de formación, estábamos 7 jóvenes. El 19 de marzo de 2005 iniciamos el postulantado, 12 jóvenes. Durante este tiempo fui experimentando la gracia y el amor del Señor y, cada día, me sentía impulsada por su amor. El 17 de junio de 2006 vine a España, continuando mi formación como postulante y el 2 de febrero de 2007 inicié el noviciado, una experiencia inolvidable. Sé que el Señor es quien ha ido marcando mis pasos y Él ha permitido que llegara el momento más esperado por mí: mi consagración a Él; esto es el regalo más precioso de su amor. El día 31 de enero de 2009, me consagré al Señor, en la profesión religiosa, como Franciscana de la Purísima, momento en el que sólo podía decir: ¡Gracias Señor, por todo el bien que me has hecho! Es un día que jamás olvidaré, día del sello de la alianza entre Dios y yo. En este momento estoy viviendo mi consagración con mucha alegría e ilusión y quiero hacer un alto en mi vida para ver y disfrutar sin prisas los miles de detalles y bendiciones del Señor para conmigo. Sé que son muchos, no podría enumerarlos, por todo doy continuas gracias a Dios, creador de todo cuanto existe, sólo El es sublime y eterno. ¡Que eterno es su amor, que bueno es el Señor, porque me ama entrañablemente! Él no tiene en cuenta nuestras debilidades, asume mis flaquezas en su amor y me invita a caminar hacia Él ¿Cómo puedo explicar las grandezas de mi Dios? Sólo sé decir: que Él es amor, es ternura y es compasión, y porque Él me ha llamado por su sola misericordia y desde esta misericordia quiere contar conmigo en la extensión de su Reino. Él, simplemente me ha mirado con ternura. Quiero agradecer, a mi querida y amada Congregación, por acogerme y permitirme formar parte de esta bella familia. Gracias por cuanto hacen por mí, cada día. Gracias a todas las personas que me han ayudado en mi crecimiento humano y cristiano. Y, por último, mi sincero agradecimiento a mis padres. En este caminar me pongo bajo la protección de mi madre Purísima, que ella me lleve siempre de la mano hacia su Hijo. Hermana María Ramos Guarchaj
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