Y TU, ¿QUÉ?
¿Te has planteado alguna vez qué es lo que el Señor quiere de Ti?... no te dejes arrastrar por la corriente, haz lo que creas que el Señor te pide, donde vas a ser feliz haciendo felices a los demás.
¿Qué quiere el Señor de mi?... pregúntale, busca, interrógate...hay cuatro hermosas vocaciones en la Iglesia, y en una de ellas encajas como una pieza de puzzle en su lugar. Todas son valiosas, pero, ¿cuál es tu lugar en el puzzle de la vida?
Puedes seguir al Señor siendo un laico comprometido, desde el matrimonio, formando una familia unida, llena de amor, según el Evangelio; o viviendo el laicado desde una consagración particular; puedes responder a la invitación del Señor, sirviendo a una comunidad y dando testimonio de Él como sacerdote; puedes seguirle como religios@ viviendo como Jesús vivió, en pobreza, castidad, obediencia y en fraternidad.
Son distintas posibilidades que existen en la Iglesia, son como ramos que forman un precioso florero que perfuma el ambiente, que exhala el “buen olor de Cristo”.Tu eres una bella flor, querida inmensamente por Dios. Él quiere tu felicidad, y cuenta contigo para hacer llegar a los demás el amor que a todos nos tiene. No desoigas su voz. Sigue el camino que Él te muestre.
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